Incahuasi: de Casa del inca a Caballo de Troya boliviano

Incahuasi: de Casa del inca a Caballo de Troya boliviano
Por Laura Bécquer Paseiro.
La Paz, 16 may (PL) En la guerra, el amor y la política todo vale y la máxima se cumple hoy a cabalidad en Bolivia, donde un asunto técnico entre dos departamentos toma aires políticos impulsado por la oposición.
Se trata de la añeja disputa entre los departamentos de Santa Cruz y Chuquisaca que reclaman la posesión del campo gasífero Incahuasi con sus respectivas regalías petroleras valoradas en cerca de 100 millones de dólares.

Estimados ubican en 2,98 trillones de pies cúbicos (TCF) las reservas probadas del campo.

Lo que en un principio parecía un encontronazo local, ahora es un asunto de Estado que amenaza con la estabilidad del proceso boliviano.

Así lo denunció el ministro de la Presidencia, Alfredo Rada, quien afirmó no es posible una salida al conflicto mientras existan personas 'con cálculo político desestabilizador'.

Desmintió que el Gobierno haya abandonado Chuquisaca y argumentó al respecto que la inversión para exploración y explotación en ese departamento fue de 867 millones de dólares en el periodo 2007-2017.

Refirió además que el estudio realizado por la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) viene de una sentencia constitucional emitida el 15 de noviembre.

El conflicto detonó movilizaciones y huelgas en Chuquisaca, donde algunas autoridades y dirigentes cívicos insisten en el derecho a recibir las regalías petroleras.

El reservorio de gas en Incahuasi fue descubierto en 2004 dando paso a su desarrollo por parte de la petrolera estatal YPFB.

La zona, límite natural entre Santa Cruz y Chuquisaca, se volvió interesante tras las conclusiones de un estudio a cargo de la empresa canadiense GLJ Petroleum Consultants en 2016.

El mismo dio como resultado que del lado chuquisaqueño no hay gas y, por lo tanto, las reservas pertenecían a los cruceños. En agosto de ese mismo año comenzó entonces la producción de los campos Incahuasi y Aquío.

Sin embargo, las presiones políticas llevaron al gobernador de Chuquisaca, Esteban Urquizu (Movimiento Al Socialismo, MAS), a que solicitara la delimitación interdepartamental dándole un tono político a un asunto meramente técnico, pues las leyes de 1898, 1912 y 2004 -vigentes- establecen dichos límites.

En febrero del año pasado, las élites políticas conservadoras presionaron para pedir un amparo constitucional contra YPFB solicitando la suspensión de los pagos de regalías. Como resultado un juez falló a favor de Chuquisaca concediéndole la tutela solicitada.

Fue entonces que los cruceños, gobernados por el opositor Rubén Costas, optaron por la parte política del tema. No solo asumieron la confrontación directa con el gobierno nacional, sino que también fomentaron la idea del abandono gubernamental.

El 15 de noviembre el Tribunal Constitucional Plurinacional congeló el pago de regalías hasta tanto no se resolviera el asunto. YPFB encargó a la empresa Sproule International Limited el nuevo estudio, el cual confirmó que el reservorio se encuentra única y exclusivamente en Santa Cruz.

Mientras para el Gobierno el asunto está cerrado en términos jurídicos, para la vieja guardia chuquisaqueña apenas comienza. A la radicalización de las medidas, incluida la agresión contra Urquizu, se sumaron ahora los llamados cabildos que llaman a desconocer las autoridades del gobernante MAS.

Hay sectores apostando tras bambalinas a que Incahuasi pase de ser la casa del inca -su significado en quechua- al Caballo de Troya que dé al traste con el proceso boliviano y evite a toda costa la reelección de Evo Morales a las presidenciales de 2019.
 
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