Dudas anteceden elección de Junta Directiva de Congreso guatemalteco

Guatemala, 13 ene (PL) El Congreso guatemalteco vive hoy un día crucial, cuando expira la fecha para elegir a su junta directiva y cinco diputados aspiran a conquistar los 80 votos necesarios en un ambiente caldeado por la división de las bancadas.

Como único punto y en sesión extraordinaria, el pleno deberá decidir entre Álvaro Arzú Escobar, del Partido Unionista y cuya candidatura resurgió en las últimas horas; Manuel Conde, de Avanzada Nacional, y el actual presidente, Ã'scar Chinchilla, por CREO, considerados los de mayores posibilidades.


La incertidumbre y un cabildeo más inusual que de costumbre anteceden esta votación, considerada clave para el futuro de la lucha anticorrupción en Guatemala.

El nombre de Arzú, hijo del expresidente Álvaro Arzú, alcalde capitalino, volvió con fuerza a la palestra pública a inicios de semana, después que en diciembre se anunciara entre los contendientes.

Hasta entonces todo el apoyo de la bancada oficialista Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación) parecía girar en torno a Conde, quien tendría que presentar una planilla de aspirantes que logre el consenso de los fragmentados partidos.

El suspenso es mayor cuando el diputado por el partido Unidad Nacional de la Esperanza, Julio Ixcamey, aseguró la víspera que continúa en la contienda, pues aún no se ha llegado a pacto alguno.

Por su parte, Chinchilla anunció que este sábado presentará a los integrantes que le acompañarán para buscar nuevamente Junta Directiva, donde podría incluir miembros de FCN-Nación.

Otra reacción que suma más desconcierto fue la del jefe de bancada del Movimiento Reformador, Luis Hernández, quien dijo mantener el apoyo al diputado Boris España, otro de los nombres que sonaron en un principio pero después bajó su perfil junto al de Julio Ixcamey, de la Unidad Nacional de la Esperanza.

Aunque los 158 diputados deberían asistir y votar el próximo sábado por la directiva que regirá a partir del domingo el Congreso, en la práctica son cinco bloques, aliados del oficialismo, los que evalúan y deciden a quién apoyar.

A juicio de analistas, la verdadera pugna se enfoca en quién liderará el Pacto de Corruptos y no en la agenda pro impunidad a seguir, sobre la cual sí existe consenso.

El logro de lo que parece ser un arreglo a todas luces, inquieta a sectores de la sociedad civil opuestos a que el Congreso se vuelva rehén de las corrientes que buscan detener o retardar lo avanzado en transparencia desde 2015.

Al menos siete diputados tuvieron solicitudes de antejuicio el pasado año por estar implicados en casos judiciales y aún está fresca en la memoria un Pacto de Corruptos ocurrido en septiembre último para reformar el Código Penal y que no pudo concretarse por la presión ciudadana.

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