Polémica en Italia por procesos de autonomía regional

Polémica en Italia por procesos de autonomía regional
(Por Frank González)
Roma, 20 jul (Prensa Latina) Contemplada por la Constitución de la República como una opción, la autonomía diferenciada deviene hoy foco de conflicto entre el gobierno nacional y regiones involucradas en ese proceso en Italia.
Desde el punto de vista administrativo, el territorio italiano está dividido en 20 regiones, 15 de ellas regidas por un estatuto ordinario y las cinco restantes -Sicilia, Cerdeña, Val d'Aosta, Trentino-Alto Adige y Friuli Venecia-Giulia- por otro especial.

El inciso tres del artículo 116 de la Carta Magna establece la posibilidad de que el Estado conceda a las regiones con estatuto ordinario, determinado nivel de autonomía sobre 23 materias previstas en el artículo 117, sobre las cuales ambas partes poseen facultades legislativas concurrentes.

Las relaciones de las regiones con la Unión Europea y otros países; el comercio exterior; la protección y seguridad del trabajo; educación; salud; alimentación; protección civil; gobierno del territorio; puertos y aeropuertos civiles; comunicaciones; y producción y distribución nacional de energía, integran esa lista, entre otras.

Los reclamos de autonomía se concentran en las regiones de mayor desarrollo, ubicadas en la porción septentrional de la península, entre ellas Véneto y Lombardía, donde se realizaron sendos referendos sobre ese tema en octubre de 2017, y Emilia Romaña, cuyo gobierno escogió otra ruta para lograr el mismo objetivo.

En Véneto y Lombardía gobierna la Liga, partido de derecha de orígenes separatistas fundado en 1991 como Liga Norte para la Independencia de la Padania y liderado actualmente por el viceprimer ministro y titular del Interior, Matteo Salvini, ferviente partidario de las aspiraciones autonómicas de esos territorios.

El respaldo de la Liga a esas demandas se explica no sólo por su visión histórica sobre ese asunto, sino también porque es en el norte del país donde radica su base electoral principal, extendida en los últimos tiempos a zonas del centro y sur, a expensas, en parte, de su aliado en el gobierno, el Movimiento 5 Estrellas (M5E).

Para ese Movimiento, y particularmente su líder, el también vicejefe de gobierno y titular de Trabajo y Desarrollo Económico, Luigi Di Maio, la concesión ilimitada de autonomía a esas regiones, fragmentará el país y dividirá a sus ciudadanos en dos categorías: la 'A' al norte y la 'B', al sur, donde su organización es más fuerte.

A diferencia de Emilia Romaña, cuyo gobierno controlado aún por el Partido Democrático opta por la autonomía sobre 15 materias, Lombardía y Véneto exigen el control sobre las 23 recogidas en la Constitución de la República.

Aunque la autonomía, según lo previsto por la Carta Magna, forma parte del contrato de gobierno acordado por la Liga y el M5E para la formación del nuevo ejecutivo el 1 de junio de 2018, sus discrepancias sobre este tema dilataron el procedimiento.

Tras varias semanas de negociaciones, el primer ministro, Giuseppe Conte, mostró la víspera satisfacción al anunciar 'significativos pasos de avance' y confianza en que se está abriendo la ventana para llevar la propuesta final sobre las autonomías al Consejo de Ministros.

En opinión del jefe de gobierno, el apoyo de su gabinete será muy importante porque le conferirá el mandato para negociar con los gobernadores y lograr el preacuerdo que será sometido a consideración del parlamento, según establece la Constitución, sin perjuicio de las otras regiones.

En tal sentido, dijo que el gobierno no desea una Italia fragmentadas en lo que respecta a oportunidades, sino una que pueda mejorar como sistema país.

Pero el pronunciamiento del jefe de gobierno fue rechazado de plano por el gobernador de Lombardía, Atilio Fontana, quien en declaraciones a la prensa se mostró desilusionado y aunque pidió esperar a ver el texto definitivo de la propuesta adelantó que se negará a firmar el acuerdo bajo las premisas anunciadas.

Por su parte, el presidente del gobierno regional de Véneto, Luca Zaia, expresó con ironía estar 'encantado con la enésima postergación' y añadió, citado por el diario Il Giornale, que prensaba que el primer ministro tenía la autoridad necesaria para 'cerrar la partida'.

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